Racismo y educación. La necesidad de hablar de la necesidad de una agenda antirracista (parte 3 de 3)

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Jueves 17 de septiembre, 2015

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Llego al punto en el que mi interés se cruza con mi inexperiencia: la discriminación en la escuela. Hay un abismo grande entre lo que la academia produce sobre el racismo en México y la realidad cotidiana de las más de veinte mil escuelas de educación básica en todo el país. Hay un celo muy grande de parte de quienes trabajan en las escuelas de proteger su actuar cotidiano, con la campaña mediática en contra del magisterio no es difícil entender esta cerrazón. Sin embargo, aquí hablamos de un tema que afecta a la sociedad en su conjunto y que puede encontrar claves de su solución en las aulas y la convivencia escolar.

Pareciera que priva la incomunicación y la desconfianza entre el magisterio como organización y la academia. De un lado, existe el sentimiento de que lo que se investiga pasa por alto las percepciones de los maestros, que son quienes a fin de cuentas aterrizan la política educativa en la relación con sus alumnos. Esta parte considera que su experiencia es desdeñada de la labor de investigación que prioriza la teorización de fenómenos que en el día a día son irresolubles. Por el otro lado, desde la academia aunque no se ha caído en la campaña de desprestigio del magisterio sí es evidente la incomprensión. Y es que el magisterio no permite la entrada de observadores en sus ámbitos, sean estos, políticos, sindicales o meramente escolares. La información que puede aportar la SEP o el sindicato hasta ahora puede ser validada por la academia, pero aún dista mucho de ser elaborada en colaboración con instituciones universitarias.

Aun así, hay relevantes proyectos en elaboración, tanto en la UNAM, como en la Universidad Veracruzana, en las universidades interculturales, por sólo mencionar algunos espacios que se enfocan en esta temática. Además hay organizaciones de la sociedad civil, como el Colectivo Copera o la Red INTEGRA que buscan incidir de tal forma que se lleve a la agenda pública la lucha contra el racismo y la discriminación. Los maestros, las escuelas, los padres de familia no deberían ser ajenos a estos trabajos. Aunque, claro, hay recomendaciones directas que pueden generar rechazo, es en esta reacción que debería plantearse la reflexión, y posteriormente la negociación hacia un cambio en las dinámicas escolares y sociales. La negociación está en el reconocimiento y lucha contra el racismo no en los interlocutores, no debe caer en la descalificación del maestro, de la academia o del gobierno, sino enfocarse a la reflexión sesuda de dónde y cómo se manifiesta la discriminación y el racismo y –sobretodo- cómo se le debe hacer frente.

El primer paso, de muchos, es reconocer su existencia. Es de los más difíciles, sin duda, pero también es el único indispensable. No se puede pensar en acotar y reducir el bullying, el racismo, la discriminación, el patrimonialismo y tantos males que nos aquejan sin reconocer primero que están presentes en nuestros lugares de trabajo. Hacer lo contrario, partir de la negación (abierta o disimulada) nos llevaría por un camino de incongruencia, de criminalización de las manifestaciones más que en el entendimiento de éstas.

Este primer paso, añadido a la apertura y tolerancia respecto a lo que en la observación de las dinámicas cotidianas en el plantel salga, permitirá a nivel de escuela plantear algunas medidas para promover la tolerancia y la interculturalidad. Con este segundo paso se irá perfilando una solución local que podrá avanzar más que si se espera a una solución integral desde arriba, un plan nacional o algún otro programa.

Me es difícil establecer que estas dos medidas: reconocer y observar las manifestaciones de intolerancia, discriminación y/o racismo en las escuelas; sean lo necesario para avanzar en la lucha contra los tan arraigados prejuicios. Sin embargo, considero que invertir la dinámica de negación a una de aceptación, observación y posteriormente de intervención permite la construcción de soluciones adecuadas a cada particularidad. No es necesario que todos jalen al mismo lado, con la misma intensidad y simultáneamente, el peso de las inercias irá poco a poco convenciendo a los maestros y a los padres de familia de la necesidad de cobrar consciencia de las dinámicas de discriminación que se dan de forma casi invisible.

Dejemos entonces, por ahora a un lado la teoría. Más allá de discusiones sobre el fin de la institución escolar, la crisis social del país, el binomio inclusión/exclusión educativa como condición del sistema mismo, las acciones afirmativas o transformativas de la educación y la justicia curricular, lo que urge es emprender la acción. No es que desdeñe la teoría, de hecho –y en lo personal- mi acercamiento al tema ha sido teórico y no confrontativo con la realidad escolar como son los casos de incontables maestros. A estos son a los que les hablo. Ustedes ya han vivido la discriminación, el racismo y el autoritarismo desde una o ambas partes, son testigos de a dónde nos han llevado estas prácticas. Es deber de todos, y quizá más de ustedes, por su trabajo sobre los otros, evitar que las generaciones futuras sostengan dogmas y prejuicios que no sólo lastiman a otros, sino que también actúan en detrimento de la propia dignidad.

Recordemos que quienes hoy gobiernan el país, como quien esto escribe hemos sido amoldados a una ideología nacionalista que hay que empezar a deconstruir. De aquí a que nos ponemos de acuerdo en un contenido curricular consensuado que introduzca el principio de interculturalidad transversalmente pueden pasar años y en esos años saldrán más generaciones con una carga simbólica y una interpretación social que ha demostrado su fracaso.

Es momento de atajar el problema desde el aula, brincarnos la política e intuitivamente plantear los temas de la justicia, la tolerancia, la diversidad y el reconocimiento de la diferencia entre los alumnos más pequeños. En esa negociación entre la cultura que el maestro carga y que busca transmitir a las nuevas generaciones y la incipiente carga cultural que traen los niños de primaria se puede dar una verdadera hibridación de formas culturales que a todos beneficie y también sorprenda. Hay que perderle el miedo a tomar en cuenta las nociones de justicia, de igualdad y de tolerancia que los más pequeños tienen, hay que soltar la manía de quererles mostrar que nuestra cultura, la mestiza mexicana del siglo XX, es la única válida. Y hay que luchar por abolir el mito de que todos somos iguales por mestizos y por establecer el principio de que todos somos iguales porque somos diferentes.

Twitter: @dario_gemelos

Mensaje del Maestro Juan Díaz de la Torre

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Mensaje del Maestro Juan Díaz de la Torre

En el SNTE conocemos la envergadura de los cambios necesarios y la complejidad, responsabilidad y singularidad de nuestra época. Un nuevo paradigma para un nuevo sindicato que hace del conocimiento la garantía más sólida de sus propuestas. Parafraseo a Octavio Paz para afirmar que no se trata sólo de maravillarnos del progreso ni de recrear los fantasmas de la técnica. Se trata de habitar la vida de los trabajadores de la educación con la generación de estudios y reflexiones que aporten más ser, más certidumbre y fortaleza a un quehacer cotidiano sustentado en el compromiso que tenemos con México, con sus niñas y sus niños, con sus jóvenes, con sus madres y padres de familia.

El Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América (IEESA) es también una evidencia del compromiso permanente que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) tiene con la mejora de la calidad de la educación pública, la labor profesional de los trabajadores de la educación y el derecho a desarrollar un nuevo paradigma sindical alrededor del mundo, en el continente americano y particularmente en México.

Vivimos tiempos en los que la divisa más valiosa es el conocimiento, por ello tenemos claro que acompañar la defensa y reivindicación de los derechos de los trabajadores de la educación con evidencias y datos duros que aportan las investigaciones, es hoy por hoy un imperativo de una forma de forjar un sindicalismo moderno, eficaz y eficiente en un mundo cada vez más complejo, diverso, cambiante y turbulento.

Lo sabemos todos, no existe y ello incluso es deseable, ninguna intención de hacer uniformidades en donde la diversidad deviene en el enriquecimiento de las propuestas. La construcción de líneas de investigación corre sobre ese principio fundamental.

El IEESA es un espacio para reflexionar acerca del entorno en el que se desenvuelve el profesional docente siempre teniendo en cuenta el papel fundamental que desempeña en su comunidad, así como sus múltiples interacciones dentro y fuera de la escuela. Por esto, una de las tareas del Instituto es la creación de conocimiento a través de investigaciones que buscan reflejar la realidad del trabajo educativo vista desde diversas perspectivas y en diferentes entornos, siguiendo de cerca y con diferentes métodos y técnicas el día a día y las condiciones reales que el docente enfrenta.

Investigaciones, reflexiones y generación de conocimiento por trabajadores de la educación para trabajadores de la educación, para investigadores, académicos y estudiosos. Transparente, de cara a la sociedad, con el orgullo de trabajar por una educación al servicio del pueblo.

Finalmente señalar que en el SNTE hemos considerado oportuno ratificar la voluntad de que el IEESA se mantenga como miembro de la Confederación de Educadores Americanos (CEA), espacio privilegiado para generar un rico intercambio de experiencias y conocimientos no sólo en el ámbito educativo, también en la vida sindical y la defensa del quehacer docente en nuestro continente.

Presidente del Consejo General Sindical para el fotalecimiento de la Educación Pública