Desvalorización de la labor docente (parte 2 de 3)

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Jueves 15 de octubre, 2015

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Como pudimos observar –en la primera entrega de ésta reflexión-, la desvalorización de la labor docente no es un problema reciente, ni exclusivo de nuestra sociedad; y pese a ser un tema que se reconoció hace apenas algunas décadas, contamos con numerosos trabajos de investigación que se han dado a la tarea de no sólo definirlo, sino también de generar índices para medir el grado en el que influye en el desempeño del educador.

Expresada ésta problemática -que se vive entre quienes ejercen la labor académica- podemos preguntarnos ¿cuáles han sido las condiciones económicas, políticas y sociales que han propiciado el desarrollo de dicho fenómeno? Analicemos escuetamente tres factores:

  1. Globalización y predominio del sistema neoliberal

Vivimos tiempos de aceleradas transformaciones políticas, económicas y sociales, en los que a la vez que las grandes potencias se afianzan, los medios de comunicación se masifican, las economías se unifican bajo la misma lógica, las distancias se acortan y las fronteras se desvanecen, las grandes brechas de desigualdad y exclusión (en todas sus formas) se ahondan.

Por una parte, están las nuevas formas de interdependencia económica, la llamada revolución informática, las muy pregonadas bondades de las democracias liberales, la libre circulación de capitales y la extensión de los valores y la cultura occidental; por otra –presentándose como una discordancia- está la hambruna, las guerras, el exterminio, la aniquilación del entorno y la más cruel explotación (tanto de otros seres humanos como de la naturaleza).

Bajo este entorno, tan prometedor -y a la vez tan catastrófico- nuevos discurso se construyen: los de las oportunidades, el mercado, las libertades y las competencias; y el mundo entero acelera el paso, y se construye y reconstruye en torno a las exigencias, necesidades y directrices pronunciadas por los grandes organismos políticos y económicos internacionales, de cuyas recomendaciones no escapan los modelos educativos y laborales.

Bajo estas nuevas condiciones, tanto el papel de la escuela, como la labor docente se ha resignificado, la importante labor de educar a perdido la connotación del pasado, y el papel del maestro -antes considerado un líder social y la piedra angular del conocimiento- va reduciéndose al de un empleado más, sobrepasado por el trabajo, los trámites burocráticos y la exigencia de resultados.

  1. Transformación social

Consecuencia de este inevitable e irrefrenable proceso de globalización, también se han generado gigantescas transformaciones sociales; de acuerdo a Juan Carlos Tedesco éstas han sido originadas por el cambio en los modelos producción, las comunicaciones y la participación política.

Si bien existen investigadores que señalan otros elementos, lo que nos interesa destacar en este punto es el hecho de que de la mano de estas transformaciones han evolucionado también los valores, las normas, la moral y la manera en la que concebimos y nos relacionamos con los otros.

Nos hallamos ante una sociedad más informada y comunicada, más dinámica e influenciada por los estímulos de un mundo que día a día se revoluciona, sin embargo, es importante reconocer que esto no significa que nos hallemos ante ciudadanos más críticos y reflexivos, pero sí con mayor capacidad de externar ideas, sentimientos, rechazo o afinidad a una u otra idea.

En el campo educativo hablamos de actores sociales más interesados por lo que acontece dentro de las aulas, cuya intervención es más directa y que cobran mayor relevancia al momento de formar a las generaciones que nos precederán. Bajo ésta lógica los docentes se hallan ante una nueva “fiscalización” social, que exige resultados y vigila su desempeño.

Este gradual empoderamiento de la sociedad se expresa no sólo por medio de las quejas y demandas ante las instituciones educativas, si no también en el permanente cuestionamiento de la labor de enseñanza. Lamentablemente esta intervención no siempre es ordenada, clara, respetuosa o está basada en el conocimiento de dicha materia de trabajo, lo cual conduce más que a la participación, a la confrontación y la constante crítica del educador.

  1. Crisis de los modelos educativos

Para conocer el desarrollo de un país y la calidad de vida de la que gozan sus habitantes ya no basta con conocer sus cifras económicas y el acceso que la población tiene a los bienes materiales; un elemento indispensable –reconocido por la Organización de las Naciones Unidas- para el desarrollo pleno de todo ser humano es el acceso a la educación.

En el caso específico de México nos hayamos ante una severa crisis educativa, trabajos como los de Manuel Gil Antón (académico del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México), señalan las deficiencias del sistema de enseñanza y la repercusión que éstas tienen en nuestra sociedad.

Éste apartado no pretende señalar todas esas insuficiencias –ya que son materia de vastas investigaciones y numerosos escritos- y se encuentran ampliamente documentadas por organismos internacionales, investigadores, académicos y las propias instituciones gubernamentales relacionadas con el tema educativo.

Lo que nos interesa destacar de éste fenómeno es el hecho de que socialmente se responsabilice al profesor de las carencias y fracasos del modelo educativo y se hagan recaer en él todos los fallos de un proceso de enseñanza y aprendizaje, del cual sin duda es parte, pero no responsable.

Hasta aquí hemos definido el problema de la desvalorización y ubicamos algunos de los factores exógenos que le han propiciado, en la siguiente –y última- entrega señalaremos las condiciones de trabajo del docente y la forma en la que se ha invisibilizado su labor.

Mensaje del Maestro Juan Díaz de la Torre

En el SNTE conocemos la envergadura de los cambios necesarios y la complejidad, responsabilidad y singularidad de nuestra época...
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Mensaje del Maestro Juan Díaz de la Torre

En el SNTE conocemos la envergadura de los cambios necesarios y la complejidad, responsabilidad y singularidad de nuestra época. Un nuevo paradigma para un nuevo sindicato que hace del conocimiento la garantía más sólida de sus propuestas. Parafraseo a Octavio Paz para afirmar que no se trata sólo de maravillarnos del progreso ni de recrear los fantasmas de la técnica. Se trata de habitar la vida de los trabajadores de la educación con la generación de estudios y reflexiones que aporten más ser, más certidumbre y fortaleza a un quehacer cotidiano sustentado en el compromiso que tenemos con México, con sus niñas y sus niños, con sus jóvenes, con sus madres y padres de familia.

El Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América (IEESA) es también una evidencia del compromiso permanente que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) tiene con la mejora de la calidad de la educación pública, la labor profesional de los trabajadores de la educación y el derecho a desarrollar un nuevo paradigma sindical alrededor del mundo, en el continente americano y particularmente en México.

Vivimos tiempos en los que la divisa más valiosa es el conocimiento, por ello tenemos claro que acompañar la defensa y reivindicación de los derechos de los trabajadores de la educación con evidencias y datos duros que aportan las investigaciones, es hoy por hoy un imperativo de una forma de forjar un sindicalismo moderno, eficaz y eficiente en un mundo cada vez más complejo, diverso, cambiante y turbulento.

Lo sabemos todos, no existe y ello incluso es deseable, ninguna intención de hacer uniformidades en donde la diversidad deviene en el enriquecimiento de las propuestas. La construcción de líneas de investigación corre sobre ese principio fundamental.

El IEESA es un espacio para reflexionar acerca del entorno en el que se desenvuelve el profesional docente siempre teniendo en cuenta el papel fundamental que desempeña en su comunidad, así como sus múltiples interacciones dentro y fuera de la escuela. Por esto, una de las tareas del Instituto es la creación de conocimiento a través de investigaciones que buscan reflejar la realidad del trabajo educativo vista desde diversas perspectivas y en diferentes entornos, siguiendo de cerca y con diferentes métodos y técnicas el día a día y las condiciones reales que el docente enfrenta.

Investigaciones, reflexiones y generación de conocimiento por trabajadores de la educación para trabajadores de la educación, para investigadores, académicos y estudiosos. Transparente, de cara a la sociedad, con el orgullo de trabajar por una educación al servicio del pueblo.

Finalmente señalar que en el SNTE hemos considerado oportuno ratificar la voluntad de que el IEESA se mantenga como miembro de la Confederación de Educadores Americanos (CEA), espacio privilegiado para generar un rico intercambio de experiencias y conocimientos no sólo en el ámbito educativo, también en la vida sindical y la defensa del quehacer docente en nuestro continente.

Presidente del Consejo General Sindical para el fotalecimiento de la Educación Pública