“El Salario Mínimo, Acceso a la Alimentación, Ingreso y género y la Línea de bienestar” (2 de 3)

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Martes 19 de abril, 2016

Salario

PRESENTACIÓN

 

En la primera parte del documento denominado “Un Recorrido del Salario Mínimo en México 1998-2015” se señalaba que, al terminar la convergencia entre zonas geográficas, el salario mínimo se estableció para toda la República mexicana en $70.10 pesos o $2,131.04 pesos mensuales. También se decía que México vive pagando sobreprecios muy altos por un mismo producto. Y, el documento sobresaltaba que ni una familia con dos integrantes trabajando con salario mínimo podría alcanzar el sueldo promedio mensual que la Encuesta Ingreso de los Hogares (INEGI) especifica de $8,882.00 pesos para el año 2014, tampoco lograría comprar en su totalidad una canasta de alimentos o, mucho menos, una canasta básica ampliada distinta a la que propone el gobierno a través de CONEVAL.

 

En la segunda entrega denominada “El Salario Mínimo, Acceso a la Alimentación, Ingreso y Género y la Línea de bienestar”, en primer punto analiza el “Acceso que tienen las personas a los Alimentos”, se puntualiza que todos tenemos derecho a obtener alimentos sanos y nutritivos, a no padecer “hambre” y para ello revisamos los datos del CONEVAL en el rubro de los tipos de seguridad alimentaria que subsisten en México ―severa, leve y moderada―.

 

El segundo punto, a pesar que inicia mencionando los problemas de anemia y desnutrición en el país, está direccionado a los salarios mínimos según nivel del ingreso y género. Se hace mención de algunos problemas de salud debido a que tenemos la intención de puntualizar que la falta de un salario bien remunerado puede generar desigualdad misma que conlleva a la discriminación o a enfermedades que se generan por falta de oportunidades (entre otros factores).

 

Además, al interior se hace mención que la falta de oportunidades cuando es generada por condiciones sociales y de ingreso afecta a miles de personas, pero sobre todo a un estrato poblacional como las mujeres y, para demostrar lo anterior, se ha recurrido a la estadística.

 

El tercer y último punto se enfoca al análisis del “bienestar económico”, éste se lee a través de dos líneas: la primera de ellas “línea de bienestar” que se entiende como el total de personas que tienen recursos para satisfacer necesidades básicas; la segunda,  la “línea de bienestar mínimo” que podría entenderse como el ingreso que tiene esta persona y que sólo alcanza para adquirir el costo de una canasta alimentaria al mes.

 

1. ACCESO A LA ALIMENTACIÓN Y SALARIO

 

El Instituto de Nutrición para Centroamérica y Panamá (INCAP), indica que la “seguridad alimentaria nutricional” es un estado en el cual todas las personas gozan, en forma oportuna y permanente de acceso físico, económico y social a los alimentos que necesitan, en cantidad y calidad para su adecuado consumo.

 

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), desde la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA) de 1996, considera que la “seguridad alimentaria a nivel de individuo, hogar, nación y global”, se consigue cuando todas las personas, en todo momento, tienen acceso a los alimentos, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana.

 

Lo anterior puede interpretarse como que toda persona tiene que tener acceso a alimentos sanos y nutritivos, derivándose de ello una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de no padecer “hambre”.

 

Sin embargo, el informe del CONEVAL[1] 2014, se argumenta que en el año 2012, el 23.6% o en cantidades absolutas 27 millones 624,684 personas de la población de nuestro país presentó alguna carencia de acceso a la alimentación, lo que quiere decir que alrededor de una cuarta parte de los mexicanos padecía algún tipo de inseguridad alimentaria ―severa, leve o moderada―.

 

Por ejemplo, la gráfica #1, muestra que de 2008 a 2010, el tipo de “inseguridad alimentaria severa” se incrementó de 8.9% a 10.8% del total de la población, esto se generó en consonancia o paralelamente con la crisis financiera que asoló al país en ese periodo. En los años siguientes, de 2010 a 2012 se experimentó una ligera disminución de inseguridad alimentaria severa (de 10.8% a 9.7%), aunque en ese lapso México aún se enfrentaba a la volatilidad de los precios de los alimentos que inició en 2007.

 

La ligera disminución nos indica que, en el año 2012 el país tenía a 11 millones 354,213 personas sin acceso a alimentos sanos y nutritivos, derivándose de ello el incumplimiento de su derecho a una alimentación apropiada o, prácticamente, padecían hambre lo que aquí se le ha llamado inseguridad alimentaria severa. (Volver a ver gráfica #1)

[2] Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social por sus siglas en español CONEVAL.

Grafica1

Fuente: Estimaciones del CONEVAL con base a MCS- ENIGH 2008,2010 y 2012

_/* El indicador de acceso a la seguridad alimentaria se construye a partir de la información recabada en la Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria (EMSA), la cual capta la percepción y las experiencias de la población en cuanto al acceso a alimentos. Las preguntas de la escala están ordenadas en un continuo que va de menor a mayor gravedad, iniciando con escenarios en los que se percibe pérdida en la variedad de la dieta, hasta llegar al reporte de experiencias de hambre. A través de esta escala es posible reconocer cuatro posibles niveles de inseguridad alimentaria en los hogares: seguridad alimentaria, inseguridad alimentaria leve, inseguridad alimentaria moderada e inseguridad alimentaria severa.

 

Siguiendo la misma línea, los datos de CONEVAL revela que en 2012, solamente el 56.1% de los habitantes en la República Mexicana tenía seguridad alimentaria, en números absolutos hablamos de 65 millones 667,153 personas; el resto de ellos 51 millones 386,596 estaba en algún nivel clasificado de inseguridad alimentaria ―severa, leve o moderada―.

Los datos mencionados son muy delicados, pues indican que la política económica y social no está funcionando como se esperaría, es una política que no logra permear a la clase trabajadora, el siguiente párrafo, si no confirma lo anterior, si deja ver que existe un problema en la conducción de política económica y social implementada hasta hoy.

 

El cálculo  que realiza CONEVAL para mediar el total de personas que está en la línea decarencia para acceder a la alimentación”, es el siguiente: suma de las personas que presentan inseguridad alimentaria severa aunada a todas aquellas personas que están con inseguridad alimentaria moderada. El resultado es lo que se llama “carencia para acceder a la alimentación”. En el lapso de 2008 a 2010 pasó de 21.7%  a 24.8%  la población con carencia alimentaria y se presenta ligera baja de 2010 a 2012, al pasar de 24.8% a 23.6%, que en términos absolutos equivale a decir que hay 27 millones 624,684 personas en la línea de carencia para acceder a la alimentación.

 

Este es un cuadro desalentador para México, porque aunado a los problemas relacionados con la carencia alimentaria, aumentan los problemas de desnutrición y malnutrición[3] en la población, un resultado final que es generado entre otros factores, por un ingreso bajo que no alcanza para adquirir ni una canasta alimentaria con los nutrientes necesarios. Lo triste de la situación es que las personas tienen trabajo, pero a pesar de estar laborando, al interior de las familias se tienen problemas de salud como desnutrición y malnutrición.

Por ejemplo, la desnutrición infantil se ha clasificado en dos tipos: desnutrición aguda (bajo peso para la talla) y desnutrición crónica (baja talla para la edad) que es la que más prevalece en México; en 2012, el 13.6% de los niños menores de 5 años presentaba esta condición, hablamos de 774 mil 088 menores con edades de entre los 0 a 4 años. Y no se diga en las zonas del campo (zona rural), tan sólo el porcentaje de los niños de la población indígena es desolador 33.1% de ellos padece desnutrición, véase cuadro #1, como puede observarse, este cuadro no es alentador, la dificultad para acceder a una alimentación nutritiva por falta de recursos es totalmente preocupante.

 

[4] Desnutrición determina un déficit general de nutrientes. Todos los casos de desnutrición pueden y están englobados dentro de los casos de malnutrición. La malnutrición significa alimentación con poca calidad de nutrientes y no en la cantidad suficiente necesaria. Evidentemente la desnutrición conlleva un déficit de vitaminas y minerales implícito.  Las consecuencias de la malnutrición tiene dos resultados: desnutrición que significa un déficit de nutrientes de forma más permanente: segundo obesidad por el desequilibrio de nutrientes y en este caso en la mayor cantidad aquellos que son poco recomendables.

cuadro1

 

Para finalizar debemos reconocer que el gobierno mexicano ha reconocido la gravedad, ya que en diciembre del 2012, el entrante Presidente Enrique Peña Nieto afirmó “es inaceptable que millones de mexicanos padezcan aún de hambre”, y dio instrucciones a la Secretaría de Desarrollo Social para poner en marcha la Cruzada Nacional contra el Hambre.

 

Por desgracia, dicha campaña pretende atender a una cuarta parte de la población que carece de alimentos en nuestro país; empezó a partir del invierno de 2013, y está dirigida para atender supuestamente a 7.4 millones de mexicanos que padecen la doble condición de “pobreza extrema y carencia alimentaria severa”. Esto quiere decir, que sólo cubrirá a los que se encuentran en una situación muy crítica, dejando fuera a 20 millones de personas que son pobres vulnerables y no tienen suficientes alimentos.

 

En conclusión, es un cuadro es desalentador tener en el país a más de 27 millones 624,684 personas en la línea de carencia para acceder a la alimentación, quiere decir que alrededor de una cuarta parte de los mexicanos padecía este tipo de inseguridad alimentaria.

 

La dificultad para acceder a una alimentación por falta de recursos o ingresos es totalmente preocupante, ya que situaciones como estas sólo se observan en países que están en guerra, o que presentan brotes sociales o padecen crisis recurrentes  económicas severas o viven en regímenes autoritarios severos.

 

En el México democrático como nos decimos ser, se ha intentado disminuir la importancia del hambre a través de programas, y utilizan toda clase de información para reducir consciente o inconscientemente las cifras que la miden. Esto es grave. En México como observamos, según cifras oficiales hay 51.5 millones de seres humanos que tienen algún grado de inseguridad alimentaria, ya sea leve, moderada o severa; muchos más de los 7.4 millones a los que pretende atender la “Cruzada contra el Hambre”. Además, existe un grave problema de malnutrición, según la FAO, uno de cada tres niños menores de cinco años de edad tiene anemia y uno de cada cuatro presenta deficiencia en consumo de Vitamina A. Para decirlo claro: en México tan sólo el 14% de la población tiene una nutrición adecuada (16.5 millones de personas): el resto sufre por carencia de alimentos, tiene sobrepeso u obesidad, o una ingesta de vitaminas y/o minerales por debajo del mínimo requerido. En un país donde millones de mexicanos salen a trabajar pero son pobres esto es francamente inmoral.

 

2.- EL SALARIO MÍNIMO SEGÚN NIVEL DE INGRESO Y SEXO

 

Empezamos el siguiente punto con una pregunta que desconcierta ¿qué diferencia hay entre desnutrición y anemia?  Según nutricionistas existen varios tipos de anemia, pero la que generalmente predomina es la anemia por deficiencia de hierro. El síntoma más frecuente es el cansancio o la sensación de agotamiento y debilidad, pero el niño que tiene anemia, no necesariamente va a estar bajo de peso,  puede estar con anemia y tener un peso adecuado. En cuanto a desnutrición hay nutricionistas que consideran que esta se produce por la inadecuada alimentación o una deficiencia en la ingesta de calorías y proteínas en los primeros años de vida, el niño desnutrido suele estar bajo de peso y además tener retardo en el crecimiento cuando se trata de una desnutrición crónica.

 

Aunque es desconcertante hablar de anemia y desnutrición en un análisis de salarios mínimos, la razón de ser aunque probablemente no se asocie del todo con esta enfermedad son probablemente los niveles de salario: por ejemplo, los alimentos que permiten la mayor absorción de hierro para contrarrestar la anemia son: la carne de vacuno, pescado, pollo y leche, si ellos no se pueden adquirir con el salario que se gana en una jornada laboral, existe una alta probabilidad de que las personas padezcan esta enfermedad.

 

En México, la prevalencia nacional de anemia en los niños menores de cinco años en el año 2012 fue de 23.3% o 2 millón 608,317 niños[5]. Pero el mayor nivel de anemia se observó en menores de 12 a 23 meses de edad o alrededor de dos años, el porcentaje en este rango de edad tuvo una prevalencia de 38.3% o 2 millón 568,123 entre niños y niñas[6], ver cuadro.

 

Cuadro niños

 

Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), señalan que en el año 2012, el 17.9% de las mujeres embarazadas y el 11.6% de las no embarazadas, dentro del rango de edad de 12 a 49 años, fueron clasificadas como anémicas (Instituto Nacional de Salud Pública, 2012).

 

Lo anterior, nos lleva a una probabilidad, la falta de un salario digno en el hogar puede generar, entre otros factores, problemas de salud[7]. Es innegable que la desigualdad, la discriminación y las dificultades de salud, son algunos de los aspectos que se generan por falta de oportunidades, entre otros factores, pero esta falta de oportunidad cuando es generada por condiciones sociales y de “ingreso” afecta a miles de personas, ya que exacerba la desigualdad y aumenta la discriminación y los problemas de salud pública. Por ejemplo existen grupos que, históricamente en México presentan mayor vulnerabilidad como resultado de un trato desigual y discriminatorio y, ellas son las mujeres (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación o CONAPRED,).

 

Datos del año 2012, indican que el 45.8% o 27 millones 424,802 de las mujeres estaban en situación de pobreza (CONEVAL, 2013). El 24.6% de las mujeres ha considerado que sus principales problemas estaban relacionados con la falta de empleo y la economía, en una palabra no ganaban ni el salario mínimo o carecían de niveles de ingreso (Encuesta Nacional sobre Discriminación en México. NADIS-Mujeres, 2010, p. 34). (Ver gráfica #2)

Grafica2

Fuente: http://www.conapred.org.mx/userfiles/files/Enadis-MUJERES-WEB Accss.pdf

 

 

La siguiente gráfica #3 ilustra bien algunas de las consideraciones mencionadas, sin embargo, solo considera el total de la “población ocupada” que es de 49 millones 806,064 personas. Entrando en materia en el año 2014 las mujeres que participaban en el mercado laboral o estaban ocupadas trabajando, tendían a hacerlo en los segmentos con “menor remuneración o sin pago”, y las que no recibían ingresos representaban 8.4% de la población ocupada y las que recibían hasta “un salario mínimo” constituían un 18.1% del total de mujeres ocupadas.

 

Siguiendo la misma línea, si nuevamente se mirar la gráfica #3 los hombres registran un porcentajes más alto que las mujeres a partir de la categoría que dice “de 1 salario mínimo hasta 2 salarios mínimos”, el 28.1% de los hombres recibe este salario y la población ocupada de mujeres tiene un porcentaje menor de 22% (4 millones 135 mil mujeres).

 

Este porcentaje se amplía si consideramos que, la mayoría de las mujeres trabajadoras se ubica en un intervalo  de “no recibe ingreso hasta las que reciben 2 salarios mínimos”, en términos porcentuales este intervalo es equivalente al 55.6% de la población ocupada femenina o 10 millones 525 mil 799 mujeres que laboran y se ubican en estos niveles de ingreso. (CONEVAL, 2014).

 

Grafica3

 

La gráfica sugiere que, las percepciones de la mayoría de los trabajadores ocupados (hombres y mujeres) en México no son las más adecuadas, ya que solamente 3 millones de trabajadores reciben percepciones por arriba de los $10,655 pesos, de un total de 49 millones 806,064 trabajadores en activo. (Ver cuadro #2)

 

El resultado sugiere que el mercado laboral se ha precarizado o empobrecido. En México se han perdido empleos de un nivel salarial alto, situación que se debe revisarse en el debate del salario mínimo, pues los cambios en la población ocupada por nivel de ingresos son alarmantes, de 2007 al 2014, se han perdido un 1 millón 800 mil empleos que pagan más de 5 salarios mínimos,  y un 1 millón 300 mil empleos de 3 a 5 salarios mínimos[8], según las propias declaraciones de Luis Foncerrada a finales de 2014 “Director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado”.

cuadro2

En conclusión, hay una parte importante de empleo que podemos caracterizar como precario, que realizan ambos sexos y que no es remunerado, es un porcentaje amplio de 15.7% de la población ocupada, por lo tanto, son trabajadores excluidos de las normas de acceso a Seguridad Social y Salud y a la existencia de contrato de trabajo, así como el de pertenecer a algún sistema de pensiones.

No obstante, muchos empleos de estos empleos ―aunque no es materia de este documento― se desarrollan con la familia o son los llamados empleos familiares y son remunerados, en este caso su empleo depende de una situación familiar e incluso afectiva, que es susceptible a cambios e inseguridades como todo trabajador, y aunque fuera relativamente estable reciben un ingreso bajo.
Hemos constatado que el 44.4% de la población que está laborando se sitúa en un rango “no recibe ingreso o hasta 2 salarios mínimos”, la cifra en números es de 23 millones 092 mil 206 personas que se ubican aquí, de un total de 49 millones que laboran. Y, se mencionó que solamente 3 millones de trabajadores reciben percepciones por arriba de los $10,655 pesos, equivalente a más de cinco salarios mínimos.

 

Centrándonos en la mujer, esta mayor incorporación al mercado de trabajo se explica muchas veces como resultado de una mayor lucha emancipativa (su autonomía económica). Sin embargo, la causa más importante es la necesidad económica para mantener  a sus hijos y familia. Más su incorporación parecería que se trata en el fondo para los empresarios o patrones de mantener sueldos y salarios bajos en el mercado, en favor de la ganancia y así tienen una mayor colaboración de mujeres en sus empresas o negocios con la autoridad conferida que por Ley le da el salario mínimo.

 

3. LA LÍNEA DE BIENESTAR Y SU RELACIÓN CON EL INGRESO

 

Quisiéramos que este apartado fuera menos embarazoso, pero la realidad indica que la situación en México se ha deteriorado y este punto nos da una idea de la situación, con todo y que los datos provienen de cifras oficiales.

 

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), considera dos espacios para medir la pobreza; el primero es el bienestar económico; el segundo, a través del acceso a los derechos sociales.

 

Enfocándonos únicamente al análisis del “bienestar económico”, que se mide a partir del ingreso de las personas y se clasifica a través de dos “líneas” tenemos la que se conoce como la “línea de bienestar”, ésta equivale al valor total de la canasta alimentaria y de la no alimentaria (gastos en salud, educación, esparcimiento, vivienda, vestido y calzado etc.,),  en otras palabras, podría entenderse como el total de personas que tienen recursos para satisfacer necesidades básicas; la segunda, denominada “línea de bienestar mínimo” que equivale al valor o costo de la canasta alimentaria por persona al mes; también, podría entenderse como el ingreso que tiene esta persona y que sólo alcanza para adquirir el costo de una canasta alimentaria al mes, evidentemente con los precios cuyo costo expresa CONEVAL. (ver cuadro #3)

Es de mencionar que el CONEVAL genera cuatro tipos de canastas; dos son de alimentos, la rural de $898.78 pesos y la urbana de $1,281.05 pesos mensuales a junio de 2015, una despensa con esos costos, posiblemente se podría adquirir en la central de abastos, mercados sobre ruedas o tianguis. Las otras dos, son canastas básicas ampliadas, con un costo a nivel rural de $1,658.58 pesos y la urbana de $2,594.83 pesos mensuales. Todo indica que los costos de la canasta básica ampliada la ajustan a un salario mínimo integrado.

 

cuadro3

Siguiendo la línea de bienestar, el cuadro #3 fue creado con la última publicación de CONEVAL y muestra un resultado interesante, el 51.6% de la población en 2012 no tenía ingresos suficientes para adquirir el valor total de una canasta alimentaria y no alimentaria por persona al mes; ésta es una población que se sitúa por debajo de la “línea de bienestar”. Para el  año 2014, esta misma población pasó al 53.2%, un aumento de 1.6% en dos años.

cuadro3.1

En especial este dato lleva a una interrogante “por qué el Gobierno Federal, resalta en muchas ocasiones que hay menos personas que tienen carencias sociales? ¿qué nos indican estos resultados?,  lo único que puede describir un resultado así, es que la situación en términos de niveles de salario e ingreso ha empeorado, es una población que no tiene acceso a bienes y servicios de primera necesidad, no puede pagar el costo ya sea de un servicio de salud, o de uno de educación, o no tienen para el pago de la  renta de vivienda, o para comprar ropa y calzado para su familia o, en su caso, una salida de esparcimiento o mínimo ir al cine; su salario no le permite cubrir el costo de una canasta alimentaria ampliada que estima CONEVAL para diciembre de 2014 en $2,636.85 o de $2,619.02 pesos estimada en julio de 2015. Es un dato totalmente preocupante, sobre todo, porque el costo de esta canasta se acerca al equivalente de un salario mínimo integrado.

 

Otro dato del cuadro #3, es la población con ingresos inferiores a la “línea de bienestar mínimo”, de 16.8% pasó a 20.6% de 2008 al 2014, un aumento de 3.8%. El resultado indica a una población que no puede adquirí en su totalidad una canasta alimentaria, cuyo costo en diciembre del año de 2014 según CONEVAL era de $1,291.93 pesos mensuales o de $1,286.79 en abril de 2015, los costos para poder consumirla son alrededor del 60% del salario mínimo de 2015.

 

Los resultados hasta aquí publicados por instituciones de gobierno, nos indican que la tarea de recuperación del ingreso dista mucho de ser real, ya que el costo que consideran las autoridades de gobierno acerca del valor mensual de la “canasta alimentaria urbana” de $1,281.05 a junio de 2015 deja mucho que decir, sin lugar a dudas crear una despensa con el costo de CONEVAL, únicamente se podría adquirir en la central de abastos, ciertos mercados sobre ruedas o los llamados mercados tianguis.

 

Sería importante que el CONEVAL, oriente sobre el cómo se genera y donde se vende  esos productos a esos precios, además la cantidad/medida de consumo mensual de esos productos que hace una familia, ya que una canasta alimentaria a partir de precios de centros comerciales o supermercados como se les conoce: Comercial mexicana, Chedraui, Walmart, Sumesa o Superama,  implicaría un gasto de 3 veces más al costo al estimado que realiza CONEVAL.

 

evolu

Describiendo los párrafos anteriores en números absolutos tendríamos: la población con ingreso inferior a la línea de bienestar de 2010 a 2014, aumentó, pues de 59.6 millones pasó a 63.8 millones de personas en 2014, el aumento es de 4.2 millones de personas más por debajo de la línea de la bienestar. Es decir, 63.8 millones de personas equivalen a decir que no tienen acceso en su totalidad a la compra del valor de una canasta alimentaria y de la no alimentaria (gastos en salud, educación, esparcimiento, vivienda, vestido y calzado etc.,), en similares palabras, a una canasta básica ampliada.

 

Dado que las cifras hablan por sí solas y son oficiales, se puede argumentar que ni el gasto público del Gobierno Federal, Estatal, municipal, ni la iniciativa privada han podido generar los “empleos y los ingresos” que requiere el país. Sin duda, habrá voces que pueden decir que la situación por la que vive el país está asociada a crisis económicas externas, por dar uno de tantos ejemplo recientes, la crisis de Estados Unidos hace unos años atrás (2008) o la caída de los precios del petróleo en los dos últimos años o la crisis económica de un país como China que ha afectado a la economía mundial etc.,; no obstante, no hay duda que ninguno de las diferentes instancias de gobierno o  la iniciativa privada ha hecho bien su tarea; no han podido implementar una política macroeconómica ni microeconómica efectiva, la falta de este impulso genera una política raquítica de empleo con bajos salarios, sin ninguna esperanza hacia una recuperación salarial real de los salarios mínimos en el corto plazo.

Otro dato que impresiona en el cuadro #3, es que el total de la población con ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo de 2010 a 2014 también aumentó, pues de 22.2 millones pasó a 24.6 millones, un aumento de 2.4 millones. En otras palabras, ninguno de estos ciudadanos podía adquirir completamente una canasta alimentaria de las que ha creado el CONEVAL, con todo y esos artículos que, como podemos constatar, sólo pueden ser adquiridos en mercados sobre ruedas o tianguis populares.

 

Los resultados de hoy y del pasado son tristes, demostrando que millones de personas se encuentran privadas de recursos y realizaciones elementales que van más allá del sustento alimenticio, evidentemente son humanos que se sienten insatisfechos, más que aquellos que los consiguen fácilmente. Sin lugar a dudas, estos millones de humanos se han acostumbrado a tal situación aunque sus capacidades de superación están mermadas y su calidad de vida deteriorada.

 

Para finalizar, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, nos indica que en 2012 había 53 millones 350 personas que eran pobres, después de dos años aumentó a 55 millones 342 personas, a este ritmo en México 996 mil personas o casi 1 millón caen o son llevas a las filas de la pobreza, a pesar que miles de ellos estén trabajando, muchos niños y jóvenes viven y tienen su sustento de mamás pobres y papás pobres que día a día salen a ganarse el sustento de la vida.

 

Más allá de todos los glosarios de términos que puedan existir, el recibir salarios tan bajos es un tormento tanto para padres como para sus propios hijos. Pues esta situación de salarios bajos que sólo generan pobreza, al final de cuentas es un tormento, tanto para los padres como para el niño que vive en ese hogar, es como si nuestros hijos fueran a una escuela de verdugos en pleno siglo XXI.

 

Desde la visón de CONEVAL,  quiere decir que estos 55 millones de personas, tienen al menos una carencia social (rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación) o su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias. La conclusión sería la misma de siempre, proponer un nuevo piso para el salario mínimo, y mejorar otros niveles salariales, para que cada integrante de la familia que trabaje tenga acceso a una  canasta básica ampliada, cuyo costo sería mayor a la creada por CONEVAL.

 

CONCLUSIONES

 

  1. Al terminar la convergencia entre zonas geográficas, el salario mínimo se estableció en $70.10 pesos o $2,131.04 pesos mensuales. Sin embargo, una familia con dos integrantes ganando cada/uno salario mínimo no podría alcanzar el sueldo promedio mensual nacional estimado por el INEGI de $8,882 pesos para el año 2014.

 

  1. Tanto el INCAP, la FAO y en la CMA concuerdan en una misma realidad “toda persona tiene que tener acceso a alimentos sanos y nutritivos, derivándose de ello una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de no padecer “hambre”.

 

  1. En el año 2012 había 11 millones 354,213 personas sin acceso a alimentos sanos y nutritivos, prácticamente padecían hambre lo que se conoce como “inseguridad alimentaria severa”.

 

  1. En 2012 solamente el 56.1% de los habitantes en la República Mexicana tenía seguridad alimentaria, hablamos de 65 millones 667,153 personas; el resto 51 millones 386,596 estaba en una de las tres clasificaciones de inseguridad alimentaria ―severa, leve o moderada―.

 

  1. La suma de personas con inseguridad alimentaria severa y las que están con inseguridad alimentaria moderada se le denomina “carencia para acceder a la alimentación” y de 2008 a 2010 pasó de 21.7% a 24.8% la población, mientras que se presenta ligera baja de 2010 a 2012, al pasar de 24.8% a 23.6% equivalente a 27 millones 624,684 personas en la línea de carencia para acceder a la alimentación.

 

  1. En diciembre del 2012 se aceptó que millones de mexicanos padecían hambre y, se puso en marcha la Cruzada Nacional contra el Hambre, por desgracia, pretende atender a una cuarta parte de la población que carece de alimentos en nuestro país, y empezó a operarse en el invierno de 2013.

 

La cruzada supuestamente atenderá a 7.4 millones de mexicanos que padecen la doble condición “pobreza extrema y carencia alimentaria severa”, dejando fuera a 20 millones de personas que son pobres vulnerables y no tienen suficientes alimentos.

 

  1. Existe un grave problema de malnutrición, uno de cada tres niños menores de cinco años de edad tiene anemia. Para decirlo claro, en México sólo el 14% de la población tiene una nutrición adecuada (16.5 millones de personas), el resto sufre por carencia de alimentos, tiene sobrepeso u obesidad, o una ingesta de vitaminas y/o minerales por debajo del mínimo requerido.

 

  1. La prevalencia nacional de anemia en los niños menores de cinco años en el año 2012 fue de 23.3% o 2 millón 608,317 niños; en menores de 12 a 23 meses de edad el porcentaje tuvo una prevalencia de 38.3% o 2 millón 568,123 entre niños y niñas.

 

  1. En el año 2012 el 17.9% de las mujeres embarazadas y el 11.6% de las no embarazadas, en el rango de edad de 12 a 49 años fueron clasificadas como anémicas según el Instituto Nacional de Salud Pública.

 

  1. En 2012 el 45.8% o 27 millones 424,802 de las mujeres estaban en situación de pobreza. El 24.6% de las mujeres ha considerado que sus principales problemas son falta de empleo y bajos salarios.

 

 

  1. La población ocupada ascendía a 49 millones 806,064 personas, en 2014 las mujeres “sin remuneración o pago” representaban 8.4% y las que recibían hasta “un salario mínimo” constituían el 18.1%. Este porcentaje se amplía si consideramos “no recibe ingreso hasta las que reciben 2 salarios mínimos”, es equivalente al 55.6% o 10 millones 525 mil 799 mujeres que laboran.

 

  1. El mercado laboral se ha precarizado o empobrecido, se han perdido empleos de un nivel salarial alto, situación que se debe revisarse en el debate del salario mínimo, de 2007 al 2014 se han perdido un 1 millón 800 mil empleos que pagaban más de 5 salarios mínimos y, un 1 millón 300 mil empleos de 3 a 5 salarios mínimos.

 

  1. Hay una parte importante de empleo precario, que realizan ambos sexos y que no es remunerado ―15.7% de la población ocupada―, son trabajadores excluidos de seguridad social y salud y de contrato de trabajo y no pertenecen a algún sistema de pensiones.

 

  1. El 44.4% que está laborando que “no recibe ingreso o hasta 2 salarios mínimos”, es de 23 millones 092 mil 206 personas, de un total de 49 millones que laboran. Únicamente 3 millones de trabajadores reciben percepciones por arriba de los $10,655 pesos, equivalente a más de cinco salarios mínimos.

 

  1. Más que una incorporación más activa de la mujer al mercado de trabajo “parecería ser” que se trata para empresarios y patrones mantener sueldos y salarios bajos, en favor de la rentabilidad de sus negocios o empresas, claro con la autoridad conferida que por Ley les da el salario mínimo.

 

  1. El “bienestar económico”, se clasifica a través de dos “líneas”: la “línea de bienestar”, equivale al valor total de la canasta alimentaria y de la no alimentaria; la segunda “línea de bienestar mínimo” equivale al valor o costo de la canasta alimentaria por persona al mes, evidentemente con los costos que menciona el

 

  1. La porcentaje de población con ingresos inferiores a la “línea de bienestar mínimo”, pasó de 16.8% a 20.6% de 2008 al 2014, un aumento de 3.8%. El resultado indica a una población que no puede adquirí en su totalidad una canasta alimentaria, cuyo costo en diciembre del año de 2014 según CONEVAL era de $1,291.93 pesos mensuales o de $1,286.79 en abril de 2015.

 

  1. El costo que consideran las autoridades de gobierno acerca del valor mensual de la “canasta alimentaria urbana” de $1,281.05 a junio de 2015 deja mucho que decir, sin lugar a dudas crear una despensa con el costo de CONEVAL únicamente se podría adquirir en la central de abastos o ciertos mercados sobre ruedas o tianguis.

 

  1. CONEVAL genera cuatro tipos de canastas, dos son de alimentos, la rural de 898.78 pesos y la urbana de 1,281.05 pesos mensuales a junio de 2015, una despensa con esos costos, posiblemente se podría adquirir en la central de abastos, mercados sobre ruedas o tianguis. Las otras dos, son las canastas básicas ampliadas, con un costo a nivel rural de 1,658.58 pesos y la urbana de 2,594.83 pesos mensuales. Todo indica que los costos de la canasta básica ampliada está ajustada a un salario mínimo integrado.

 

  1. Sería conveniente saber a detalle cómo genera y donde se venden esos productos con esos precios, así como la cantidad/medida de consumo mensual de esos productos que esa familia consume, ya que una canasta alimentaria a partir de precios de mercados públicos, centros comerciales o supermercados como se les conoce: Comercial mexicana, Chedraui, Walmart, Sumesa o Superama, implicaría un gasto de 2 a 3 veces más del gasto estimado por CONEVAL.

 

  1. La población con ingresos inferiores a la línea de bienestar de 2010 a 2014, pasó de 59.6 millones a 63.8 millones, aumento de 4.2 millones de personas que se suman a las que no tienen acceso a la compra de una canasta básica ampliada (gastos en salud, educación, esparcimiento, vivienda, vestido y calzado etc.,), en similares palabras, a una canasta básica ampliada.

 

  1. Ni el gasto público del Gobierno Federal, ni Estatal, ni municipal, ni el gasto dela iniciativa privada lograron generar más “empleos y mejores ingresos”. Habrá voces que pueden decir que la situación por la que vive el país está asociada a crisis económicas externas; no obstantes, ninguna de las diferentes instancias de gobierno o la iniciativa privada ha hecho bien su tarea. La falta de este impulso genera una política raquítica de empleo con bajos salarios, sin ninguna esperanza hacia una recuperación salarial real de los salarios mínimos en el corto plazo.

 

Ejemplo, la población con ingresos inferiores a la línea de bienestar mínimo de 2010 a 2014 pasó de 22.2 millones a 24.6 millones, 2.4 millones más.

 

  1. CONEVAL indica que en 2012 había 53 millones 350 personas que eran pobres, después de dos años aumentó a 55 millones 342 personas, a este ritmo en México 996 mil personas o alrededor de 1 millón son llevas a las filas de la pobreza, a pesar de estar trabajando, por lo que, muchos niños y jóvenes tienen su sustento de mamás pobres y papás pobres que día a día salen a ganarse el sustento de la vida.

 

  1. El recibir salarios bajos es un tormento tanto para padres como para sus propios hijos. Esta situación de salarios bajos sólo genera pobreza, es como si nuestros hijos fueran a una escuela de verdugos en pleno siglo XXI.

 

  1. Desde la visón de CONEVAL, quiere decir que estos 55 millones de personas, tienen al menos una carencia social (rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación), o su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias. La conclusión sería la misma de siempre, proponer un nuevo piso para el salario mínimo y mejorar otros niveles salariales, así cada integrante de la familia que trabaje tenga acceso a una  canasta básica ampliada real y no a la creada por CONEVAL ―$2,594.83 pesos― prácticamente un salario mínimo integrado.

 

 

 

[1] Declaración de Luis Foncerrada a finales de 2014, Director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.

[1] Los problemas de Salud por lo general también se asocian a otro tipo de factores, hasta hereditarios.

[1] Este porcentaje representa un “problema moderado” según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

[2] El valor absolutos se calculó a partir  de 6 millones 705,283 de niños en ese intervalo de edad, y el de 0 a 4 años a partir de 11 millones 194,497 niños y niñas en el año 2012. Fuente CONAPO. El porcentaje representa el límite de la clasificación de “problema moderado”.

Mensaje del Maestro Juan Díaz de la Torre

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Mensaje del Maestro Juan Díaz de la Torre

En el SNTE conocemos la envergadura de los cambios necesarios y la complejidad, responsabilidad y singularidad de nuestra época. Un nuevo paradigma para un nuevo sindicato que hace del conocimiento la garantía más sólida de sus propuestas. Parafraseo a Octavio Paz para afirmar que no se trata sólo de maravillarnos del progreso ni de recrear los fantasmas de la técnica. Se trata de habitar la vida de los trabajadores de la educación con la generación de estudios y reflexiones que aporten más ser, más certidumbre y fortaleza a un quehacer cotidiano sustentado en el compromiso que tenemos con México, con sus niñas y sus niños, con sus jóvenes, con sus madres y padres de familia.

El Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América (IEESA) es también una evidencia del compromiso permanente que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) tiene con la mejora de la calidad de la educación pública, la labor profesional de los trabajadores de la educación y el derecho a desarrollar un nuevo paradigma sindical alrededor del mundo, en el continente americano y particularmente en México.

Vivimos tiempos en los que la divisa más valiosa es el conocimiento, por ello tenemos claro que acompañar la defensa y reivindicación de los derechos de los trabajadores de la educación con evidencias y datos duros que aportan las investigaciones, es hoy por hoy un imperativo de una forma de forjar un sindicalismo moderno, eficaz y eficiente en un mundo cada vez más complejo, diverso, cambiante y turbulento.

Lo sabemos todos, no existe y ello incluso es deseable, ninguna intención de hacer uniformidades en donde la diversidad deviene en el enriquecimiento de las propuestas. La construcción de líneas de investigación corre sobre ese principio fundamental.

El IEESA es un espacio para reflexionar acerca del entorno en el que se desenvuelve el profesional docente siempre teniendo en cuenta el papel fundamental que desempeña en su comunidad, así como sus múltiples interacciones dentro y fuera de la escuela. Por esto, una de las tareas del Instituto es la creación de conocimiento a través de investigaciones que buscan reflejar la realidad del trabajo educativo vista desde diversas perspectivas y en diferentes entornos, siguiendo de cerca y con diferentes métodos y técnicas el día a día y las condiciones reales que el docente enfrenta.

Investigaciones, reflexiones y generación de conocimiento por trabajadores de la educación para trabajadores de la educación, para investigadores, académicos y estudiosos. Transparente, de cara a la sociedad, con el orgullo de trabajar por una educación al servicio del pueblo.

Finalmente señalar que en el SNTE hemos considerado oportuno ratificar la voluntad de que el IEESA se mantenga como miembro de la Confederación de Educadores Americanos (CEA), espacio privilegiado para generar un rico intercambio de experiencias y conocimientos no sólo en el ámbito educativo, también en la vida sindical y la defensa del quehacer docente en nuestro continente.

Presidente del Consejo General Sindical para el fotalecimiento de la Educación Pública